Telmo Herrera



Telmo Herrera Castillo, nace en Pisquer, Mira, Carchi, Ecuador, en 1948. Es hijo de la señora Angelita Castillo Herrería, mireña y de Telmo Herrera Andrade, atahualpeño, provincia de Pichincha.

“Es un exiliado por convicción. Al inicio de la década de los setenta cedió a su vocación trashumante y vivió sucesivamente en Sydney, Toronto, Madrid Y Sevilla. Desde1973 reside en París dedicado al ejercicio de sus tres pasiones cardinales: la escritura, el teatro y las bellas artes.

Su obra narrativa ha merecido el reconocimiento de la crítica internacional desde 1985, cuando su novela Papá murió hoy, fue galardonada como finalista del premio Nadal, uno de los más prestigiosos que se conceden en España”.

Desde 1976, ha publicado en revistas de literatura de América Latina, España y Francia, cuentos y poemas.

Recientemente debutó como actor de cine protagonizando al personaje “La Bestia” del filme ecuatoriano “Un Titán en el Ring” (2003), dirigido por Viviana Cordero.

Además de escritor, es director de teatro, trabaja como actor, y es grafista abstracto.

OBRAS:

Ha publicado cuatro novelas:

PAPA MURIO HOY, finalista del Premio Nadal, 1984 (Ediciones Destino, Barcelona, España. 1985)
LA CUEVA, 1995. Antoine Soriano Editeur, París. 1995.
LUCERO, 1998. Artes Finales, Editeur. París. 1998.
LE PRÊTRE FOU ET LES TRENTE SEPT VIERGES DE SANTA ROSA (El cura loco y las treinta y siete vírgenes de Santa Rosa), 2004.(Indigo & Côté-Femmes Editions. París. 2005).
“Poeta, iconoclasta y provocador,” también ha publicado los poemarios:
LA PUBLICIDAD, CUENTO DE HADAS DEL SIGLO XX, 1978, C.A.A, editores, Sevilla. 1978.
VIA AIR MAIL – CORREO AEREO – PAR AVION. C.A.A, Editores, Sevilla. 1979.
ALGO ASI COMO UN POEMA 78, 1981, C.A.A. Editores, Madrid. 1981.
DESDE LA CAPITAL DE LOS MALGENIOS. Artes finales, Editeur, París, 2000.
CRITICAS A SU OBRA

Frente a la novela “Papá murió hoy”, el crítico Manuel Corrales Pascual, subraya: “Este relato está armado como un diálogo del narrador consigo mismo y con unos interlocutores vivos y muertos. Ese diálogo es una especie de lectura de “otro” texto: la realidad vivida y percibida, la propia historia del narrador, o la propia historia del narrador tal y como se configura al ser percibida, al ser contada por él.”

En Telaraña de la Cultura Ecuatoriana se dice: “Telmo Herrera cree empecinadamente en el efecto catártico del lenguaje. En “La Cueva”, su escritura incorpora una modalidad coral y da origen a una galería de voces, que a través de sus desaforadas historias, que van de lo cómico a lo trágico, emprenden la búsqueda nostálgica de una ciudad perdida. Impenitente contador de historias, Herrera se apropia de los recursos de la picaresca para compartir con el lector un mundo novelesco marcado por la parodia, un erotismo provocador y una constante comicidad, que incluye su propio museo de mujeres y amores contrariados. Herrera escribe con las tripas, los dientes y las uñas. Sus personajes viven a tiempo completo y mueren a fondo, porque según parece, el hombre ignora el código de la trascendencia o se equivoca tozudamente en su búsqueda, según afirma el poeta en un monólogo delirante y admirable que cierra la novela y que, sin duda alguna, se inscribe por derecho propio como una de las experiencias estéticas más intensas que ofrece la literatura hispanoamericana contemporánea.”

En la Presentación de “Cuentos de Hadas del Siglo XX y otros Poemas” de la Colección Rumichaca, Leonardo García Alvear manifiesta: “Telmo Herrera Castillo, poeta universal, cosmopolita, conocedor del mundo y sus cosas; compatriota que exhibe con orgullo el nombre del país en exigentes escenarios culturales europeos, autor de narrativa laureada y dueño de un lirismo de elevados quilates literarios que lo ubican en el contexto de las más altas voces representativas del país.

La poesía de Telmo Herrera es desenfadada, directa, sin ampulosidades; allí, están realidades incontrastables de sociedades y personas hipócritas que aparentan virtuosismo, gustan de la falsa limpieza, pero su alma se encuentra enclaustrada y la puerta que conduce a ella, nunca ha sido abierta.

Telmo Herrera es un escritor multifacético que no se encierra en una Torre de Marfil e ignora las realidades de su medio y su gente; porque está formado y modelado por ella, tiene esa unión umbilical de sus virtudes y defectos; por eso, su obra tiene una marca indeleble de su personalidad, producto de todas esas influencias.”

Fuente: mira.ec


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